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LA PERMANENCIA DE LAS PALOMAS EN LAS JAULAS


Amigos lectores, somos COLOMBÓFILOS, y esto significa que criamos, educamos y preparamos palomas con un fin predominante, las competiciones. Y como no existe otra forma de enviar a nuestras palomas a estas que no sea en jaulas o cestas de viaje, si queremos que nuestra actuación sea la correcta debemos al igual que ya he insistido en otras ocasiones, cuidar este aspecto, que como el resto de las pequeñas cosas que es su conjunto constituyen la practica de nuestro deporte,  puede influir, y de hecho influye, en el resultado final, en el éxito o en el fracaso deportivo.
La paloma no va a la cesta por voluntad propia, eso no hace falta que os lo diga yo, y su permanencia en ella le produce un estado de ansiedad y estrés que puede llegar a mermar parte de sus facultades hasta el punto de ser uno de los factores a considerar en la perdida de palomas.
Por ello, es necesario en este tema actuar como en el resto de los que rodean nuestro hobby, es decir con prudencia, moderación, constancia  y sentido común.
Todos los practicantes del deporte colombófilo sabemos que las primeras veces que las palomas entran en las cestas, al sentirse en ellas encerradas dan muestras de pánico y nerviosismo. Algunas intentan salir por el más pequeño orificio, otras se pelean con sus vecinos, las más tímidas se acurrucan en una esquina intentando esconder la cabeza como si de avestruces se tratase.
Pero afortunadamente la paloma posee un gran poder de adaptación así como una más que notable capacidad de aprendizaje, por lo que después de varios enjaules se va tranquilizando y podemos observar como una cesta que al principio parecía un avispero, pasa a ser un remanso de tranquilidad, casi un lugar de reposo y meditación a la espera de la posterior batalla contra los kilómetros, los depredadores y los elementos.
Recuerdo un enceste para una suelta de medio fondo en el que varios colombófilos hacíamos cola con nuestras cestas al lado. En una de ellas un bonito macho azul que aparentaba estar pletórico de fuerza, vitalidad y salud, se batía frenéticamente con todo el que se le ponía delante, y si nadie le retaba él se ocupaba de ir y provocar a algún vecino para continuar guerreando.
Recuerdo también que comente con su dueño, un colombófilo campeón con muchísima experiencia, comente como digo que aquel bonito macho estaba gastado las energías que iba a necesitar al día siguiente y que como persistiese en su actitud combativa se perdería. Aquel campeón experimentado respondió al colombófilo novel que yo era entonces en el sentido de que estaba equivocado, que el macho venía de muy buena línea y que regresaría en cabeza. Unos días después, el palomo aún no había regresado.
Quizás fuese casualidad, pero no cabe duda de que una estancia cómoda en la jaula para las palomas será mucho más beneficiosa que una estresante.
¿Y qué podemos hacer para mejorar la estancia en la cesta de nuestros atletas?. He aquí algunas sugerencias:
A) Acostumbrar a la paloma a permanecer en la jaula, introduciéndola en ella por periodos aproximados de una hora antes de partir para el punto elegido para realizar los  primeros entrenamientos,
B)  No introducir un elevado número de palomas en cada cesta, e ir disminuyendo su densidad por metro cuadrado según se vaya aumentado la distancia y por tanto el tiempo de permanencia en la cesta.
Además, dado el elevado metabolismo de la paloma, en caso de hacinamiento, esto contribuiría a elevar la temperatura de la cesta y por tanto facilitaría la deshidratación del ave.
C) Las “camas” de las cestas, sean estas de paja, viruta o cualquier otro tipo de material, deben estar siempre limpias y desinfectadas en el momento que introducimos las palomas, pues no es raro que algunos ejemplares devuelvan parte del contenido de sus buches y que alguna otra ingiera esta comida, por lo que el riesgo de contraer una enfermedad puede ser grande, sobre todo si en la jaula están mezcladas palomas de distintos palomares y si las jaulas han permanecido sucias de excrementos en un lugar con cierto grado de humedad.
D)  Tampoco estaría mal acostumbrar a las palomas a comer y beber en las cestas antes de comenzar las competiciones, siempre teniendo en cuenta que tanto la comida, como el agua, deben depositarse en unos recipientes habilitados a tal efecto que sean fáciles de limpiar y siempre situados en la parte exterior de la cesta, con objeto de intentar evitar en la medida de lo posible que las palomas ensucien su contenido.
E) Y por supuesto no mezclar nunca en la misma jaula a machos y hembras, los sexos deben de ir separados para evitar conflictos y equilibrar las fuerzas en caso de pelea. Con esto también disminuimos los problemas derivados del  el celo y su consiguiente excitación y nerviosismo.
Ya que la paloma de carreras va a  tener que dormir, comer y beber en las cestas de viajes, debemos por todos los medios a nuestro alcance intentar que este sea un periodo de descanso y por tanto un periodo aprovechable para la paloma antes de la carrera, en vez de convertirlo en fuente de fracasos antes aún de haber sonado el pistoletazo de salida.

                     César González
                                                                                     



 



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